Mascota del mundial

Mascota del mundial

lunes, 24 de mayo de 2010

La historia en Soccer City


En la jornada inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2010, el Soccer City hará historia. El estadio de Johannesburgo se convertirá en el primer escenario africano de la prueba reina del fútbol mundial, con Sudáfrica y México sobre el terreno de juego. Quienes conozcan el recinto apreciarán de inmediato el dinero, el trabajo y el enorme esfuerzo que se han invertido en transformar su estructura original en la magnífica obra arquitectónica que hoy en día deleita a todo el que la contempla.

Un hombre que posee recuerdos muy gratos de este estadio es Lucas Radebe, una leyenda del fútbol en su propia tierra y en el mundo entero. En cuanto el nuevo Soccer City abrió sus puertas, el idolatrado ex componente de los Bafana Bafana y estrella del Leeds United quiso acompañar a FIFA.com en un recorrido por los momentos más triunfales que vivió Sudáfrica en el estadio.

La primera fecha que viene a la memoria se remonta a más de una década: 3 de febrero de 1996, cuatro años después de que la comunidad futbolística mundial readmitiera en su seno a Sudáfrica. Lucas Radebe, aquel alto defensa, estaba a punto de participar en un encuentro que iba a cambiar de signo su carrera y las de sus compañeros. Radebe se paseaba inquieto por el túnel de vestuarios del Soccer City (a la sazón, el estadio FNB) minutos antes de que sonara el pitido inicial del partido de fútbol más importante de la breve historia de su país. En las gradas se apiñaban miles de sudafricanos que esperaban con expectación el saque inaugural de la gran final de la Copa Africana de Naciones 1996, que la selección anfitriona y la gran favorita del certamen, Túnez, se preparaban ya para disputar. Cuando noventa minutos después oyeron el silbato que puso fin a la contienda, Sudáfrica había desbaratado los pronósticos y se había impuesto por 2-0 al titán norteafricano. Los Bafana Bafana protagonizaron el momento futbolístico más soberbio de su país hasta la fecha y colmaron de orgullo a toda una nación.

“Fue increíble. Lo recuerdo como si hubiera pasado ayer”, declara Radebe durante el recorrido por el reconstruido Soccer City. “Me acuerdo de que yo me paré aquí [señala el borde del terreno de juego] durante la final contra Túnez, nunca he estado tan nervioso en un partido. Es curioso que, más de 14 años después, siga recordando tan claramente los acontecimientos de aquel día. Fue aquí, en este estadio, donde conquistamos aquella victoria histórica. Pero uno de nuestros momentos más importantes se produjo con la derrota por 3-0 que infligimos a Camerún al principio de la Copa Africana de naciones, aquello marcó el antes y el después de nuestra historia”, añade Radebe.

Ahora, con su reencarnación en una calabaza africana, capaz de dar cabida a 88.000 espectadores, el nuevo Soccer City es, en comparación, lujoso, elegante e imponente. Radebe prosigue su narración: “Parece mentira, pero recorrer el interior de este estadio me pone la piel de gallina. Tengo envidia. Me gustaría tener diez años menos para ser uno de los que juegue aquí contra México [ríe]”.

"El viejo campo era impresionante, pero éste es mayor y más distinguido. De hecho, la primera vez que lo visité, me costó reconocerlo. El estadio sigue siendo el mismo, y los recuerdos nunca morirán. Pero cuando uno se pone a pensar en todos los acontecimientos históricos que se vivieron aquí, cuesta imaginar lo mucho que ha cambiado este estadio, aunque no cabe duda de que para mejor”, manifiesta.

Lucas Radebe, uno de los futbolistas más célebres de Sudáfrica, se labró un nombre en 1989, año en el que se destapó en uno de los clubes más adorados de Soweto, el Kaizer Chiefs. Soweto se encuentra muy cerquita de Soccer City, y para sus habitantes, hay dos estadios que poseen un importante valor sentimental: el Soccer City y el Orlando.

Adoran este último por haber impulsado las carreras de tantos y tantos futbolistas de Soweto, y veneran el otro como su Catedral: un lugar en el que congregarse, festejar y conmemorar grandes acontecimientos que ya forman parte de la memoria histórica de este pueblo. Una de tales ocasiones históricas fue el discurso de Nelson Mandela después de su liberación en 1990. Si se exceptúa su participación en el Gran Desfile de Ciudad del Cabo el mismo día en el que salió de la cárcel, su presencia en el Soccer City se convirtió en el primer discurso de Madiba a una nación que lo esperaba ansiosa.

“A este recinto lo llevamos en nuestro corazón. Hemos vivido tantos y tan buenos momentos en él que me llevaría un día entero narrarlos uno por uno. Una de las cosas más tristes que tiene nuestro pasado es que, en los primeros tiempos, nuestro pueblo no disponía de buenas instalaciones, sólo un pequeño grupo de privilegiados podía disfrutar de servicios de primera categoría. Hay que aplaudir el hecho de que Soweto tenga un estadio como éste. Poco a poco, estamos cerrando la brecha”, comenta Radebe, quien también formó parte del primer equipo nacional sudafricano que jugó en el Soccer City el 11 de julio de 1992, en un partido que los Bafana Bafana empataron a 2-2 contra un grande africano de la época, Camerún, ante un público que abarrotaba las gradas.

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